En 1926, Rolex revolucionó la industria relojera con la creación del primer reloj hermético al polvo y al agua. Este reloj – llamado “Oyster” – estaba dotado de una caja sellada herméticamente, la cual garantizaba una protección óptima del movimiento.
El año siguiente, el Oyster cruzó sin sufrir daños el Canal de la Mancha en la muñeca de la nadadora inglesa Mercedes Gleitze. La travesía duró más de 10 horas y el reloj llegó a su destino en perfecto estado. Esta hazaña condujo a la creación del concepto de los “Testimoniales”, intrépidos aventureros, hombres y mujeres, cuyos logros y osadía llegarían con el tiempo a estar estrechamente vinculados con Rolex.
Se ha detectado una versión de Flash obsoleta. Lo sentimos, pero para ver esta sección de nuestra página Web es necesario descargar la versión 10 de Flash u otra más reciente.