CERRAR LA ESCOTILLA
En la noche del 23 de enero de 1960, mientras la puesta del sol teñía de color naranja oscuro la superficie del Océano Pacífico, el oceanógrafo e ingeniero suizo Jacques Piccard y el teniente de la marina estadounidense Don Walsh, empacaron chocolates y nueces, y se armaron de valor para descender por el estrecho tubo y acceder al habitáculo del batiscafo Trieste. Lejos de saber que esta experiencia crearía un precedente histórico e ignorando además lo que podía depararles el fondo del océano, Piccard y Walsh observaron cómo el asistente Giuseppe Buono cerraba la pesada escotilla de la cabina desde arriba hasta hacer desaparecer la luz del día. Mientras Buono abría el sistema de ventilación desde afuera, la tripulación cerraba herméticamente desde adentro dando comienzo a la aventura.
