El icono estadounidense Tom Watson se llevó a casa el trofeo tras una victoria memorable en el U.S. Open de 1982. Llegó al par 3 en el hoyo 17 junto a su gran rival Jack Nicklaus, quien había acabado el día con 4 bajo el par 284. Su siguiente golpe, un chip de 18 pies desde una colina a dos metros del green, fue decisivo. “Mándala cerca,” le dijo el caddy Bruce Edwards. “No la voy a mandar cerca. Lo voy a lograr,” contestó Watson. Y así lo hizo. “Ese fue el mejor golpe de mi vida. Significó más que ningún otro en mi carrera.”
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